Coronavirus y mascotas (Guía completa)

Coronavirus y mascotas (Guía completa)

Coronavirus y mascotas (Guía completa) es un extenso resumen sobre COVID-19 elaborado desde GWANA VET, enfocado a resolver las dudas respecto al papel epidemiológico de los animales domésticos y las medidas sanitarias que debemos adoptar, entre otros contenidos. Nuestro mayor interés se centra en fomentar la tenencia responsable desde la información.


PARTE 1: Aclaraciones fundamentales sobre COVID-19


¿Qué es COVID-19?

COVID-19 es un síndrome provocado por un nuevo virus perteneciente a la familia de los “coronavirus” (CoV), de los que se conocen 39 especies.

Esta familia de virus se caracteriza porque su genoma está formado por una única cadena de ARN (ácido ribonucleico).

Su denominación viene dada porque los viriones (partículas infectantes) presentan un conjunto de espículas (proteínas) cuyo ápice recuerda la forma de una corona. Estas proteínas tienen una función esencial, al unirse a las moléculas receptoras de las células objetivo en el huésped, donde se inicia el proceso de replicación.

Las enfermedades por CoV son frecuentes en animales pero también afectan al ser humano. No obstante, la mayoría de las cepas conocidas no originan zoonosis, es decir, no se transmiten de animales a personas ni a la inversa.

Hay CoV que afectan de forma específica a varias de nuestras mascotas: perros (CCoV), gatos (FCoV), cerdos (PDCoV) o hurones (FRECV y FRSCV), entre otros.

En las personas, los CoV pueden provocar distintas enfermedades, desde resfriados comunes a síndromes respiratorios más graves.

Los virus CoV más conocidos por su capacidad patogénica en el ser humano son el MERS-CoV (causante del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio) y el SARS-CoV (responsable del Síndrome Respiratorio Agudo y Severo).

Investigaciones detalladas concluyeron que el SARS-CoV se transmitió por vez primera a humanos desde civetas y el MERS-CoV desde dromedarios.

El coronavirus identificado a finales de 2019, y causante del originariamente bautizado como “brote de Wuhan” (China), era hasta ahora desconocido. Provisionalmente, fue denominado 2019-nCoV.

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La denominación definitiva otorgada a este nuevo virus por el Comité Internacional para la Taxonomía de los Virus (ICTV) ha sido finalmente SARS-CoV-2, por su afinidad filogenética con el SARS-CoV.

La denominación COVID-19 hace referencia a la enfermedad causada por este virus, y es la abreviatura en inglés de “Enfermedad de Coronavirus 2019”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) fue clasificando la incidencia de COVID-19 primero como brote, después como epidemia y, finalmente, la elevó a la categoría de pandemia. De hecho, se trata de la primera pandemia provocada por un CoV.

¿COVID-19 tiene origen animal?

Se sabe bien que las poblaciones de animales silvestres constituyen de forma natural reservorios para una amplia variedad de microorganismos potencialmente patogénicos, a los que pueden hospedar sin manifestar signos clínicos. De hecho, hay miles de ellos y continuamente se siguen descubriendo nuevos CoV en fauna salvaje.

Deben añadirse la presión demográfica, el cambio climático, el tráfico de especies o la globalización como factores de creciente relevancia, facilitadores de los procesos de transmisión de estos organismos.

En este sentido, la iniciativa “Una Salud”, o “One Health”, promovida por la OMS, la FAO y la OIE, surgió de valorar las grandes oportunidades ligadas a la protección de la salud pública mediante políticas de prevención y control de patógenos en las poblaciones animales, en la que se denomina interfaz entre humanos, animales y su entorno.

La mutación de uno de estos agentes patógenos, su propagación a una zona geográfica nueva o a una especie distinta de su hospedador ancestral, pueden causar un fuerte impacto en la sanidad animal (fauna doméstica y salvaje), y también en la salud humana, en forma de enfermedades infecto-contagiosas.

Esto es lo que se denomina una enfermedad emergente. Es decir, un agente patógeno no identificado previamente, o bien una enfermedad diagnosticada por primera vez.

Por esta razón, COVID-19 entra en la categoría sanitaria de enfermedad emergente y, en consecuencia, de declaración obligatoria. Esto significa que cualquier caso clínico detectado en personas y animales debe ser informado a las autoridades sanitarias.

Los datos actualmente disponibles sugieren que SARS-CoV-2 proviene de un origen animal. Su secuencia genética indica una alta homología con otro CoV que circula en poblaciones de murciélagos del género Rhinolophus (murciélagos de herradura). Sin embargo, ambos CoV muestran diferencias genómicas que apuntan a la eventual participación de un hospedador intermediario, otra especie donde la forma original del virus pudo mutar o recombinar a la variante conocida que provoca el COVID-19.

En todo caso, la vía de transmisión original a los humanos sigue sin estar clara y aún se desconoce si, finalmente, provino de un reservorio animal entre los mamíferos domésticos, o en especies silvestres capturadas en el medio natural, o bien criadas en alguna granja.

En este sentido, la comprensión detallada de cómo un virus animal saltó los límites de las especies para infectar tan eficazmente al ser humano será fundamental para ayudar en la prevención de futuros eventos zoonóticos.

Las teorías conspirativas sobre un origen iniciado en laboratorio, de las que se han hecho eco frecuente los medios de comunicación y las redes sociales, deben considerarse meras especulaciones.


PARTE 2: Propagación de COVID-19


¿Cuáles son las vías de transmisión entre personas?

Básicamente, el virus reproduce el siguiente esquema conocido de contagio:

Por vía directa. Significa que existe un contacto físico directo con una persona infectada, que transfiere los viriones a otra mediante un beso o un apretón de manos, accediendo al organismo a través de las mucosas oral, nasal u ocular.

Por vía indirecta, lo que implica el contagio a través de un objeto previamente infectado por una persona enferma. La transmisión ocurre al manipular estos objetos y llevarse las manos a la boca, a la nariz o a los ojos.

Algunos estudios realizados sobre la estabilidad del virus en diferentes superficies apuntan a que, según qué materiales, este puede permanecer activo durante varias horas o hasta 2-3 días.

Por vía aérea. Se produce a través de las gotículas cargadas de virus que son expulsadas por la nariz o la boca cuando una persona infectada tose, estornuda o exhala aire a muy corta distancia (<1m) de un receptor. La transmisión se produce cuando dichas gotículas alcanzan directamente al receptor.

Actualmente se está estudiando la importancia de los denominados aerosoles respiratorios en el desarrollo de la pandemia. Estos aerosoles están formados por diminutas partículas emitidas al aire durante, por ejemplo, una conversación o, en menor medida, mediante la respiración. Todavía no queda bien establecido el comportamiento de esta “nube” en el tiempo, es decir, su dinámica de dispersión y contagio, aunque los primeros resultados en laboratorio sugieren que podría permanecer varias horas en el ambiente.

También se está trabajando en la determinación de posibles vías de contagio por contaminación fecal aunque parece que, de existir, tendrían un impacto menor en la evolución de la epidemia.

A diferencia del virus causante del SARS, el nuevo virus de COVID-19 parece que puede ser transmitido durante la fase de incubación (personas pre-síntomáticas) o por individuos asintomáticos, que no desarrollan signos perceptibles de la enfermedad.

Esta característica, aún en fase de investigación, podría explicar la enorme dificultad en los esfuerzos de vigilancia y control epidemiológico y podría ser uno de los factores responsables de su alta capacidad de propagación entre la población.

¿Las mascotas transmiten COVID-19?

En primer lugar, debe decirse que la actual pandemia de COVID-19 es la consecuencia directa de una transmisión de persona a persona.

Es fundamental que lo anterior quede bien claro.

Hasta la fecha, como establecen la OIE y la OMS, no existe evidencia alguna de que los animales de compañía sean un factor significativo en la propagación de la enfermedad.

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Más adelante se resume la situación y alcance de los casos reportados de animales positivos a SARS-CoV-2. Dichos hallazgos son casos aislados que apuntan a contagios de persona a animal y no a la inversa.

Cabe aclarar que en España existen más de 10 millones de perros y gatos. En Estados Unidos, un país con una alta incidencia de COVID-19 entre la población humana, unos 150 millones conviven con las personas. Hasta ahora no se ha registrado ningún incremento de patologías respiratorias en pequeños animales.

De hecho, dos laboratorios comerciales de EEUU informaron que habían analizado miles de muestras de perros y gatos para SARS-CoV-2, con resultados negativos. Estas muestras provienen de EEUU, Corea del Sur, Canadá y Europa, incluidas regiones que sufren simultáneamente casos humanos de COVID-19.

La conclusión es que, como establecen la OIE o la Comisión Europeano hay justificación alguna para aplicar medidas relacionadas con los animales de compañía que puedan afectar a su bienestar.

Por tanto, ahora mismo todos los esfuerzos por combatir la pandemia deben centrarse en evitar el contagio entre personas.

Reportes sobre COVID-19 en mascotas y otros animales

Con más de 5,5 millones de personas infectadas en todo el mundo, se van conociendo algunos casos de animales positivos a SARS-CoV-2. A continuación, se relacionan los siguientes reportes recibidos por la OIE y desde organismos estatales:

1 perro doméstico, en Hong Kong. El propietario fue hospitalizado con infección por COVID-19. El perro fue confinado en una instalación de cuarentena pero no desarrolló síntomas. Los análisis de las muestras orales y nasales fueron positivos a SARS-CoV-2, por lo que se sospecha de una transmisión de persona a animal. Los últimos tests resultaron negativos y el animal fue devuelto a su propietario.

2 perros domésticos, en Hong Kong. Mantenidos en el domicilio de un paciente confirmado con COVID-19. Ambos animales fueron puestos en cuarentena sin desarrollar síntomas. Sólo uno de los perros dio positivo a SARS-CoV-2. El caso continúa en seguimiento.

1 gato doméstico, en Bélgica. El gato tuvo contacto cercano con su propietario que fue positivo para COVID-19. Mostró signos clínicos compatibles (diarrea, vómitos, anorexia, seguido de tos y respiración superficial). El test dio positivo a SARS-CoV-2 y se sospecha que el gato fue contagiado por su dueño aunque los resultados del test no se dan por concluyentes, ya que hay dudas de que las muestras fueran contaminadas por él mismo.

1 gato doméstico, en Hong Kong. El 31 de marzo, la autoridad medioambiental de Hong Kong (AFCD) informó que un gato que convivía con una persona enferma con COVID-19 había dado positivo para SARS-CoV-2. El gato está en cuarentena y no ha mostrado signos clínicos de enfermedad.

2 gatos domésticos, en Nueva York (EEUU). El 22 de abril, los CDC y los Laboratorios de NVSL anunciaron los primeros casos confirmados de infección por SARS-CoV-2 en dos gatos domésticos. Los gatos viven en dos áreas separadas del estado de Nueva York. Ambos han mostrado una enfermedad respiratoria leve y se espera que se recuperen por completo.

Brote en Zoo del Bronx (EEUU). Se inicia con un tigre mostrando síntomas respiratorios leves (tos seca y sibilancias respiratorias). Se sometió a pruebas de detección de varios patógenos y dio positivo a SARS-CoV-2. Este tigre estuvo en contacto con otros 7 grandes felinos, seis que también desarrollaron una enfermedad respiratoria leve (3 tigres y 3 leones), y un tigre que no mostró signos clínicos. Un león de los tres citados dio posteriormente positivo a COVID-19. El brote fue probablemente iniciado por un cuidador del zoológico infectado y pre-sintomático. Del resto de animales no se conocen los resultados pero se asume que fueron infectados al presentar un síndrome similar. Todos ellos se están recuperando bien.

Brote en dos granjas de visones (Países Bajos). Informe del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente de Países Bajos, de fecha 26/04, reportando varios visones (visón americano) positivos a SARS-CoV-2 y con sintomatología clínica, en dos granjas con varios miles de individuos cada una. En ambos casos se sospecha de un contagio desde trabajadores con síntomas compatibles a COVID-19, si bien los últimos datos informan de gatos positivos al virus que merodeaban en el entorno de las instalaciones. Se han tomado medidas de contención sanitaria en ambas granjas y, actualmente, se investiga toda la cadena epidemiológica para establecer con certeza el origen de los brotes y los posibles riesgos, dado que se trata de escenarios donde la transmisión podría multiplicarse por la alta concentración de animales.

En Francia y en España se han reportado (primeros de mayo) sendos casos de gatos domésticos positivos a SARS-CoV-2, los primeros conocidos en estos países. El caso francés presentó síntomas respiratorios y digestivos leves y se sospecha de un contagio por su dueño, con síntomas de COVID-19.

El gato español falleció por una cardiomiopatía felina y las pruebas de ARN demostraron una débil carga viral, localizada en la cavidad nasal y en un nódulo linfático mesentérico. El hallazgo se ha considerado incidental y no la causa primaria de los síntomas mostrados. Este animal convivía con una familia en la que varios miembros tenían COVID-19.

Nuevos informes remitidos desde Francia y Alemania (primer caso en este país) refieren a 2 gatos domésticos positivos al virus. En todos los casos, los animales convivían con personas afectadas por COVID-19.

Según el último informe emitido por el Delegado de China en la OIE, de febrero de 2020, el Centro de Epidemiología de Salud Animal de China (CAHEC), ha testado muestras de animales obtenidas a lo largo de 2019 (principalmente a finales de año). Provienen de aves de corral, gatos, perros, cerdos, etc. de distintas ubicaciones geográficas. Los resultados han sido negativos a SARS-CoV-2 en todas ellas.

Otro estudio en revisión realizado en Wuhan (China) mostraba que aproximadamente un 15% de los gatos analizados habían estado en contacto con el SARS-CoV-2. El estudio no establecía si estos gatos habían desarrollado la enfermedad, sino que aquellos animales cuyos propietarios dieron positivo a COVID-19 tenían niveles más altos de anticuerpos frente al virus.

En el marco de un muestreo a pequeña escala realizado por CIBIR-CRETAV (abril-mayo de 2020), se han analizado un total de 23 mascotas asintomáticas en confinamiento (8 gatos, 1 cobaya, 2 conejos y 12 perros) de 17 domicilios de La Rioja con casos humanos confirmados de infección por Covid-19. El resultado fue que un gato dio positivo a SARS-CoV-2.

Es esperable que la alta incidencia de COVID-19 en la población humana pueda provocar el afloramiento de bastantes más casos de transmisión en animales domésticos, si bien los ya conocidos por ahora sólo sugieren un nivel de contagio muy poco significativo, dada la extensión de la pandemia.

La casuística descrita, en realidad, no difiere de la ocurrida en brotes precedentes de otros coronavirus, como el SARS (SARS-CoV), en el que los animales domésticos no tuvieron relevancia en el desarrollo epidemiológico de la enfermedad.

SARS-CoV-2 e investigación en animales

Actualmente, existen numerosos equipos científicos trabajando intensamente en la búsqueda de modelos animales adecuados para la experimentación con SARS-CoV-2.

Su objetivo prioritario es comprender mejor la patogénesis, transmisión y características in vivo de este coronavirus, así como el ensayo de posibles tratamientos.

Esta experimentación a amplia escala incluye especies como murciélagos de la fruta (“zorros voladores”), hurones, cerdos, gatos, perros, aves de corral, ratones o primates no humanos, entre otros.

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Las conclusiones de varios estudios señalan algunas especies que son más vulnerables al contagio y a desarrollar la enfermedad COVID-19. La capacidad de transmisión efectiva vía aérea también ha sido descrita en algunos animales, al menos en condiciones de laboratorio.

Debe considerarse que las vías experimentales incluyen la inoculación directa de una carga vírica muy alta para inducir respuestas claras a SARS-CoV-2. En realidad, estas condiciones no son fácilmente reproducibles en un entorno doméstico habitual.

De estos estudios se deduce que los gatos, hurones y el hámster sirio son especies sensibles a la infección por SARS-CoV-2, pudiendo desarrollar síntomas clínicos que fueron más evidentes en el caso de los gatos (sobre todo juveniles).

Los perros parecen mostrar baja predisposición a la infección. En cerdos, gallinas y patos no se observó replicación activa del virus tras la inoculación experimental.

La presión informativa hizo que algunos de estos trabajos saltaran rápidamente a medios de comunicación y redes sociales, contribuyendo a promover un estado de inquietud infundado e innecesario respecto a los animales de compañía, al crear dudas sobre si resultarían una potencial amenaza para la salud.

Las consecuencias para nuestros animales pueden ser graves, ya que podría alentar el incremento de abandonos u otras respuestas totalmente inapropiadas.

Sin embargo, las conclusiones hoy siguen siendo las mismas: la respuesta inmediata a esta crisis sanitaria debe dirigirse a evitar los contagios entre personas.


PARTE 3: Medidas sanitarias con mascotas frente a COVID-19


Este breve repaso a la información disponible sobre COVID-19 tiene el sentido de ayudar a comprender y reforzar las precauciones de base habitualmente recomendadas desde el ámbito veterinario para la tenencia de animales.

Recordamos que los animales de compañía pueden ser portadores asintomáticos y transmitir patógenos a los humanos (enteritis bacterianas, psitacosis…) pero también susceptibles de ser contagiados por nosotros.

La edad y el estado de salud son factores importantes a tener en cuenta. Los niños y personas mayores o con problemas de salud que debiliten su sistema inmunitario son más propensos a contraer enfermedades por contacto con los animales.

Por tanto, establecer unas prácticas higiénico-sanitarias en casa con nuestros animales es siempre una buena idea, más aún en estos momentos de crisis sanitaria y de convivencia más estrecha debido al confinamiento.

Recomendaciones generales para quienes conviven con animales

Evitar en lo posible los besos, lamidos, compartir comida, una misma cama o cualquier contacto muy estrecho para evitar la transferencia mutua de patógenos.

Mantener una higiene de manos después de tocar o acariciar a las mascotas y manipular sus enseres habituales.

Bañar o asear con regularidad a los animales (según lo requiera cada especie) para evitar la proliferación de organismos potencialmente patogénicos (bacterias, parásitos, hongos, etc.).

Lavar regularmente la cama de los animales, recipientes de comida y del agua.

Sustituir frecuentemente los sustratos, el agua disponible y eliminar los residuos de comida y sustratos de letrina.

Lavar y desinfectar los jaulones y demás habitáculos con regularidad.

Debemos recordar que un animal estresado, deprimido, sin la higiene adecuada o incorrectamente alimentado es más sensible a contraer y transmitir enfermedades.

Precauciones con tu mascota si hay síntomas de COVID-19

Es probable que el ambiente doméstico de los pacientes con COVID-19 esté contaminado con SARS-CoV-2, por lo que las mascotas que viven con personas infectadas estarían expuestas al virus.

Por los datos existentes, algunas especies serían susceptibles de contagio por personas infectadas y transmitir el virus a otros animales, principalmente gatos, hurones y hámster sirio.

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De igual forma, aunque está por demostrar que puedan transportar el SARS-CoV-2 en la piel, pelo, collares, plumaje, etc., y cuál sería su estabilidad en estos medios, no puede descartarse que actúen como transmisores pasivos o mecánicos, como ocurre con otras superficies infectadas.

Ante estas hipótesis y hasta nueva información, las personas enfermas o con riesgo de padecer COVID-19 que convivan con animales o entren en contacto con ellos (incluidos los de granja, zoológicos, centros de recuperación o fauna salvaje) deberían adoptar, además de las recomendaciones generales expuestas anteriormente, las siguientes medidas preventivas específicas:

• Mientras se esté enfermo con COVID-19 debe restringirse al máximo el contacto con mascotas y con cualquier otro tipo de animal, tal como se haría con las demás personas. En esta situación es importante que el cuidado de los animales quede a cargo de otra persona.

• Si lo anterior no fuera posible, deberá utilizarse una mascarilla para la cara y lavarse las manos antes y después de interactuar con ellos.

Debe evitarse que las mascotas salgan libremente del domicilio y que entren en contacto con otros animales. Para ello, se cerrará cualquier posible acceso al exterior, sobre todo con gatos. Cualquier salida a la calle deberá ser controlada, manteniendo siempre una distancia de seguridad frente a otros animales y personas.

Si alguien está afectado con COVID-19 y su mascota enferma, no debe llevarse a la clínica veterinaria sin previo aviso. Es importante llamar antes al veterinario y ofrecer información detallada para que pueda evaluar la situación y ayudar a determinar los siguientes pasos para su atención y tratamiento.

• No se recomienda en estos momentos hacer análisis de detección de SARS-CoV-2 a animales asintomáticos.


PARTE 4: Tenencia responsable desde la información


Es fundamental que COVID-19 no lleve a la toma de medidas inapropiadas que pudieran afectar a los animales domésticos o silvestres, comprometiendo su bienestar y salud, o ejerciendo un impacto negativo en la biodiversidad.

Por tanto, debemos combatir el miedo o el rechazo hacia ellos desde la información, fomentando la tenencia responsable para procurar que conductas como el abandono o el maltrato animal sean erradicadas por sus graves consecuencias.

Como veterinarios somos parte integral del ámbito sanitario, con la obligación de producir documentación científica y trabajar con fuentes de información de alto valor. Sólo así es posible ofrecer una asistencia clínica y asesoramiento adecuados en momentos de gran incertidumbre.

Rechazar la desinformación y alejarse de la “infodemia” es una parte esencial de la estrategia de lucha contra COVID-19.

En esta línea, desde GWANA VET ponemos a disposición de las personas que conviven o tratan con animales de compañía un listado esencial de fuentes de información relevantes y autorizadas, que ofrecen, además, una actualización regular de todo el conocimiento importante que va saliendo a la luz desde los medios científicos, clínicos y gubernamentales.


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Coronavirus y mascotas (Guía completa). Autor:

Maripi Lanzarot Freudenthal

Doctora en Veterinaria (PhD, DVM)
Directora Veterinaria de Gwana Vet


Fuentes de información recomendadas

Relacionadas con la salud humana:

OMS (Organización Mundial de la Salud). https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/q-a-coronaviruses

FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). http://www.fao.org/2019-ncov/es/

Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (Gobierno de España). https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/home.htm

Relacionadas con la salud y bienestar animal:

OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal). https://www.oie.int/es/nuestra-experiencia-cientifica/informaciones-especificas-y-recomendaciones/preguntas-y-respuestas-del-nuevo-coronavirus-2019/

OCV (Organización Colegial Veterinaria Española). http://www.colvet.es/

Ministerio para la Transición Ecológica. Tenencia responsable de animales. https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/recursos/pag-web/tenencia-responsable-animales.aspx

Animal’s Health. Diario de la Salud Animal. https://www.animalshealth.es/

AVMA (American Veterinary Medical Association). https://www.avma.org/resources-tools/animal-health-and-welfare/covid-19/sars-cov-2-animals-including-pets

Prevención frente a la desinformación:

OMS (Organización Mundial de la Salud). Consejos para la población acerca de los rumores sobre el nuevo coronavirus (2019-nCoV). https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/myth-busters

Gobierno de España. Plan contra las pseudoterapias y las pseudociencias (#coNprueba). https://www.conprueba.es/

Maldita Ciencia. Periodismo para que no te la cuelen. https://maldita.es/?s=coronavirus&cat=256

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